El poder de la mente ya no se discute. Está demostrado que es energía pura y que los pensamientos transmiten ondas que modifican la estructura celular. Ya sabes…¡Creer es crear!

Las creencias deciden nuestra salud y bienestar

Quizás te preguntes el porqué hoy me pongo a analizar conceptos tan científicos. Es que busco probar que, si queremos que las cosas en nuestra vida cambien de color, lo primero que debemos cambiar es la manera en que sentimos, pensamos y decimos. Y parece que encontré, en los experimentos del Dr. Bruce H. Lipton, algunas interesantes respuestas.

¿Me acompañas en este camino?

 

el poder de la mente

Bruce H. Lipton, doctor en biología celular por la Universidad de Virginia en Charlottesvillees conocido por su aporte de que los genes y el ADN pueden ser manipulados por las creencias de una persona.

Sus investigaciones fueron realizadas con células madre, expuestas a distintos estímulos, pudiendo corroborar que de acuerdo a ellos, va cambiando su materialización.

Estos experimentos llevaron a criticar la medicina tradicional centrada en la relación de las enfermedades con la genética.

Son muchos los científicos que, últimamente, se están posicionando como portavoces de un nuevo concepto de ciencia que no solo toma en cuenta la materia, sino ese algo más con el que todos venimos a este mundo.

Claro que para la mayoría de ellos, ese algo más está valorado como simples códigos genéticos de los que no nos podemos librar. Pero ya se ha podido registrar en personas criadas por una familia sustituta que, a la vez, han desarrollado enfermedades que venían asociadas a la cadena genética de sus adoptantes.

Esto último ya estaría demostrando que las enfermedades son desequilibrios de energía que parten de los pensamientos y creencias que guarda el subconsciente.

Volvamos a la experiencia de laboratorio llevada a cabo por el Dr. Lipton, para lo que elijo transcribir parte de una entrevista que se le realizó.

La verdadera causa de la pérdida de la salud

Yo ya trabajaba con ellas -células madre-, en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice, cambió la idea que tenía del mundo.

Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego separé algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular, cambié la química en ese plato. Y ahí formaron músculo.

Después, tomé otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno.

Entonces, la pregunta es muy sencilla: ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas. Lo único que era diferente era el entorno.

Cuando tomo células sanas y las pongo en un entorno nocivo, las células enferman y mueren.

Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Le cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan.

Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células. Por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad.

¡El humano es un plato petri cubierto de piel!

La energía mental cambia según las creencias

la mente es energía

La mente es energía, una energía que cambia de acuerdo a los pensamientos. Los pensamientos, a su vez, provocan diferentes emociones. Y cada emoción despide un tipo distinto de energía que beneficia o perjudica la salud celular.

Pero estos descubrimientos no favorecen a las empresas farmacéuticas ya que la buena energía no es algo que puedan vender. Como dice Bruce Lipton…

¿Se puede poner energía en una cápsula?

El poder curativo del pensamiento

Hace ya 30 años que escuchamos a Deeprak Chopra, también médico, hablar sobre el poder de la mente en la curación de las enfermedades. Pero quizás, por ser sus pláticas provenientes del oriente, hayan tardado tanto en ser reconocidas por occidente.

La propia tecnología está haciendo indiscutibles ciertos principios, ya que a través de ella se puede captar la reacción química producida en las neuronas ante los distintos estímulos energéticos.  

Debemos recordar que nuestro cuerpo está conformado, en más de un 70%, por líquidos. Lo que llamamos humor, cambia cuando se modifican los humores corporales, o sea, los líquidos que contiene nuestro cuerpo.

Las investigaciones de Masaru Emoto

Masaru Emoto también realizó aportes de gran importancia. Con sus fotografías del agua, a la que imprimió previamente la frecuencia de distintas palabras o emociones, pudo mostrar patrones armónicos e inarmónicos en un medio líquido.

Esto apunta también a demostrar que la sangre, uno de los humores más abundante en nuestro cuerpo, es modificada  de acuerdo a los sentimientos, pensamientos, emociones o palabras que emitimos. Lo que termina cambiando la química celular.

El sistema nervioso es el que controla la sangre, creando una química diferente según el entorno en el que estamos inmersos.

El ser humano es un sistema en sí, conformado por trillones de células. La célula y el ser humano son lo mismo. Por eso, si nos relacionamos con un entorno nocivo, la célula enferma. Y si cambiamos el entorno, la célula sana sin necesidad de medicamentos.

Aunque no todo es tan sencillo como la experimentación de laboratorio lo muestra, ya que también depende de la lectura que haga la mente acerca de ese entorno. Puede estar rodeado de naturaleza pura y la mente interpretarlo como adverso, relacionándolo con creencias alojadas en el subconsciente.

La diferencia que existe entre la célula y el cuerpo -conjunto de células-,  es que el cuerpo está dirigido por una mente con una cantidad de patrones creados.

Por eso, cuando se logra limpiar la mente de pensamientos dañinos, la creación mental también cambiará. En realidad, el entorno sano surge desde dentro hacia afuera.

El poder de la mente en la autocuración

Si el ser siente amor, el cerebro segrega hormonas que activan y sostienen la salud celular, como la dopamina o la oxitoxina.

Pero, si el ser experimenta temor, comienza a segregar hormonas del estrés, como la adrenalina o el cortisol. Y estas hormonas, lo primero que producen es la detención de los sistemas de reparación o crecimiento, ya que el cuerpo debe concentrar toda su atención en resolver la situación que produjo ese temor.

Si bien la creencia popular afirma que el crecimiento tiene un punto de estancamiento, la verdad es que nuestro cuerpo se repara a diario. Cada día, millones de células mueren y otras vuelven a ocupar su lugar, incluso las neuronas.

Otra de las consecuencias que producen las hormonas del estrés es que concentran la energía en la reparación del problema y le quitan energía al resto de las funciones orgánicas. El sistema inmunitario necesita muchísima energía. Por eso, cuando la mente activa las hormonas del estrés, el sistema inmunitario deja de recibir energía y se produce la enfermedad.

Qué pasa con los patrones mentales

Llegado a este punto, corresponde reconocer el poder de la mente subconsciente en nuestras acciones. Es desde la mente subconsciente que vamos creando nuestra realidad ya que tiene una influencia en el 95% de nuestras decisiones conscientes. Solo el 5% de lo que hacemos, lo decide la mente consciente.

Esta es la problemática que nos acompaña desde antes del comienzo de la vida material y nos sigue hasta después que dejamos la materia. (Ya vimos que somos energía y sabemos que la energía no muere, solo se transforma).

¿Dónde está, quién la creó y cómo podemos modificar a nuestra mente subconsciente?

Respuesta difícil aunque no imposible. Según indican los estudios científicos, los patrones, creencias y paradigmas se conforman entre los 5 y 7 primeros años de vida. Las huellas quedan impresas a través de emociones o reacciones recibidas, conversaciones escuchadas, sonidos, voces… y estas improntas pueden formarse aún antes del nacimiento.

Relatos de situaciones percibidas desde el vientre materno fueron compilados por el Dr. Brian Weiss en sus libros, producto del uso de la hipnosis en sus pacientes.

Entonces ¿qué hacer con todo aquello que tenemos grabado a fuego y, para peor, no somos conscientes de lo que hay allí?

Una práctica para identificar y borrar memorias nocivas es, justamente, la hipnosis, Psych-K o reprogramación consciente. La meditación puede acercarnos algunas memorias también. Terapias como la de Constelaciones Familiares, pueden ayudar a traer al consciente, emociones guardadas en el subconsciente.

La energía llamada amor

Pero hay una medicina natural que borra todo lo nocivo y dañino para nuestro cuerpo y espíritu. Es la energía de amor. Que no tiene que ver con el enamoramiento, el estar en pareja, ni el convertirse en místico. Se trata, simplemente, de mantener la paz del espíritu, aprendiendo a aceptarse y a aceptar los sucesos de la vida como experiencias creadoras de lo que somos.

Dejar de juzgarnos y de juzgar. Nada es bueno ni malo. Todo lo que vivimos nos ayuda a evolucionar como seres conscientes.

Esta energía tiene una frecuencia indiscutiblemente sanadora. Nos impulsa a mirar al otro con respeto y a descubrir la esencia de la que estamos creados. Una esencia que tiene una identidad única y necesaria para la evolución del humano como especie.

No habrá dos con nuestra misma combinación numérica. No hay dos con nuestra misma esencia. Somos como el aroma de un vino que no se repite en la siguiente cosecha. O como un perfume que, si proviene de esencias naturales, tampoco podrá ser igual que la edición anterior. Y algo más: tanto el vino como el perfume, van cambiando con el tiempo y cada vez su frecuencia esencial se torna más concentrada.

¿Existe la vida eterna?

Ante la pregunta de si cree en la eternidad, el científico Bruce Lipton responde:

Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si tomo mis células y las traslado a tu cuerpo, no soy yo. El sistema inmunitario las rechaza.

En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera.

Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo televisión y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que tomo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otro aparato. O lo que es lo mismo: en otro ser.

Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado?

Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que pueden oler, sentir, tener experiencias. Recogen todo eso y lo transmiten al cerebro. Se convierten en vibraciones y lo transmiten a la fuente del ser.

Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

Conclusiones finales:

Entonces ¿cuál es la esencia con la que tu ser se propone llenar al mundo?  Definirla, es tu trabajo.

Cuando se alcanza una toma de consciencia, ya no corresponde seguir mirando hacia atrás para identificar a los responsables de nuestro presente. Somos los únicos creadores de lo que somos.

Libros que demuestran la existencia del espíritu

Antes de despedirme, voy a dejar algunos libros, escritos por los médicos que he nombrado. De Brian Weiss creo que los leí todos. Sus experimentos muestran al espíritu como una unidad que se expresa en distintas vidas.

Libros escritos por Bruce Lipton:

Libros escritos por Brian Weiss

Libros escritos por Deepak Chopra

De ellos puedes encontrar, también, vídeos por internet. Lamentablemente, Masaru Emoto ya no está con nosotros.  Agradezco haber estado en España cuando su muestra pasó por ahí ya que me ayudó a tener una nueva perspectiva de lo que somos.

Me despido con estas palabras de Bruce Lipton:

los pensamientos son energía

¿Qué sientes, qué piensas, qué dices?

 

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