El sentido de la vida es la estrella que guía nuestro camino. Pero algunas veces, nuestro cielo está nublado y no logramos verla. Los japoneses lo llaman Ikigai. Descubrirlo es igual a conectar con la energía universal.

Conduce tu vida

Si me vas conociendo un poco, ya habrás identificado que el foco de mi atención está puesto en la salud, el bienestar y el estilo de vida. Y cuando hablo de estilo de vida hablo del goce de la vida.

A medida que observo las necesidades de mi entorno y tomo consciencia de las mías propias, veo muchas personas confusas. Algunas, incluso, no lo saben. Pero lo notas porque sus ojos perdieron el brillo.

La rapidez con la que se suceden los cambios está relacionada con la rapidez con la que nos llega la información. Porque al igual que en la teoría del centésimo mono, vamos incorporando nuevos hábitos colectivos producto de la experiencia de otros.

Muchos nos mueven de nuestro punto de comodidad y nos obligan a plantearnos un cambio. Pero no todos logran ver hacia dónde…

Hace poco hablaba con una amiga que no podía centrarse para encontrar qué hacer porque “últimamente estoy llevando una vida muy ambulante”.

Y me dejó pensando. Lo primero que me surgió fue pensar que la vida le estaba mostrando -a través de sus constantes mudanzas-, lo dispersa que estaba su mente.

Pero ¿cómo encontrar el punto central de una vida? ¿De qué manera se logra reunir la energía vital con el propósito de vida?

Una vida sin propósito es como un barco sin timón o un velero con las velas rotas. Descubrir el sentido de tu vida te permitirá conducirla hacia el puerto deseado.

Conectar con el sentido de la vida es descubrir lo que te apasiona, aquel talento único que le da valor a tus días y te lleva a dar lo mejor de ti en cada instante.

Cómo encontrar el sentido de la vida, en 5 pasos

Intentaré reunir algunos puntos que te ayuden a identificar el propósito de tu vida.

Los japoneses lo llaman Ikigai y saben que descubrirlo no es fácil.

1 – Identifica qué actividad desarrollas con naturalidad y placer

Analiza tus talentos naturales. Es muy posible que no tengan mucho que ver con aquello a lo que te dedicas.

Están más relacionados con lo que buscas hacer en tus tiempos libres. Te darás cuenta porque en esos momentos las horas pasan más rápido que agua entre los dedos.

¿Te ayudo?

2 – Escucha lo que las personas dicen de ti

¿Qué admiran de tu persona? ¿Qué cualidades te reconocen? ¿Cuándo buscan tu compañía?

Las personas que te rodean son el espejo en el que puedes mirarte. Presta atención cuando hablan de tus talentos. Y también de tus debilidades. No tienes que aceptarlo todo. Algunas veces no podrás ver lo que otros ven. Como cuando te miras en un espejo. No siempre tomas consciencia de lo que ves. Cuanto más atento te encuentres, más rápido encontrarás el punto central que estás buscando.   

3 – Apunta lo que vas descubriendo

No importa que sean palabras sueltas y que parezcan no tener relación. Ya les encontrarás el sentido.  

Algunas veces te llegarán pensamientos inconexos apenas te despiertas. ¡Son la mayor riqueza! Aunque no los comprendas, igual anota esas palabras o historias. Ya las podrás relacionar y descubrir el mensaje.

4 – Convierte tus talentos en algo productivo

Pregúntate de qué manera podrías reunir tus habilidades naturales en una labor que te permita ser útil para otros y también para ti mismo.

Una de las características del propósito de una vida es la sostenibilidad. Venimos a la vida con una energía vital asignada. Y tenemos la responsabilidad de hacer un buen uso de ese recurso existencial. Si el propósito que descubres para tu vida va dirigido solo a ser útil para otros, estás malgastando tu energía vital. Busca mantener el equilibrio convirtiendo tus talentos en algo productivo.

5 – Crea un plan

No todo estará claro al principio. Empezarás por visualizar el esqueleto pero poco a poco irán apareciendo los titulares y más tarde el contenido.

Cuando llegue el momento de poner tu plan en acción, verás que amaneces con energía adicional y ganas de hacer más cosas.

La energía vital algunas veces se apaga. Nuestro cuerpo es un vehículo y cuando está estancado en un punto, no la necesita.

Pero cuando tengas la ruta marcada y el mapa en tus manos, verás que la energía y el tiempo para emprender aparecen. Y empezarás a encontrar el sentido de tu vida.

Al principio, es posible que tengas que ponerle un esfuerzo adicional ya que te tocará incorporar nuevas rutinas a las habituales. Pero si lograste hallar eso que te mueve, que te apasiona, no te importará. Porque habrás encontrado lo que le da sentido a tu vida.

10 leyes del Ikigai para el bienestar y la longevidad

Ikigai es un término de origen japonés y aunque no tiene una traducción exacta al español, se podría decir que es la razón para vivir.

Según los japoneses, todo el mundo tiene un ikigai, un motivo para existir. Algunos lo han encontrado y son conscientes de su ikigai. Otros lo llevan dentro, pero todavía lo están buscando.

Es uno de los secretos para una vida larga, joven y feliz como la que llevan los habitantes de Okinawa, la isla más longeva del mundo.

Fueron el periodista Francesc Miralles y el experto en cultura japonesa Héctor García, quienes transmitieron estos conceptos en su libro Ikigai. Ellos entrevistaron a los habitantes de Ogimi, la aldea japonesa con el mayor índice de longevidad del mundo. 
Allí descubrieron que la clave para una vida feliz reside en tener un ikigai que nos mantenga activos. Y estos son sus principios:

1. Mantente siempre activo, nunca te retires

Quien abandona las cosas que ama y sabe hacer, pierde el sentido de su vida. Por eso, incluso después de haber terminado la vida laboral «oficial», busca seguir haciendo cosas de valor.

El mantenernos activos, física, mental y socialmente, nos permite seguir avanzando como seres humanos.

Si aportamos belleza o utilidad a los demás, seguiremos siendo y sintiéndonos útiles, ayudando y dando forma a nuestro entorno.

2. Tómatelo con calma

Las prisas son inversamente proporcionales a la calidad de vida. Como decía mi abuelo: «Chi va piano, va sano e va lontano».

Cuando dejamos atrás las urgencias, el tiempo y la vida adquieren un nuevo significado.

3. Come sólo lo necesario

También en la alimentación para una vida larga, «menos es más».

4. Rodéate de buenos amigos

Una buena charla, contar y escuchar anécdotas, pedir consejo, divertirnos juntos, compartir, soñar… ¡los amigos hacen más grata la vida!

5. Ponte en forma

Del mismo modo que el agua, cuando se mueve, se mantiene limpia y fresca, tu vehículo para la vida necesita del ejercicio para durar más. Elije una rutina y síguela con disciplina y voluntad.

6. Sonríe

Una actitud afable hace amigos y te mantiene relajado. Tu realidad es el espejo en el que te miras cada mañana cuando te lavas la cara. Ése que ves, es el mismo que ven los que están frente de ti.

¡Salúdate con una sonrisa!.

7. Conecta con la naturaleza

Aunque vivas en una ciudad, busca un tiempo y un espacio para conectarte con la energía de la naturaleza.

Sonríe a un niño, acaricia a tu mascota o riega una planta, para cargar las pilas del alma.

8. Da las gracias

Dedica un momento del día a dar las gracias y aumentarás tu caudal de felicidad.

El sentimiento de gratitud engrandece el alma.

Todo lo que vives es para tu aprendizaje y crecimiento. No existen los buenos o malos momentos. Son solo experiencias. Y te pertenecen. ¡Atesóralas!

9. Vive el momento

Deja de lamentarte por el pasado y de temer el futuro. Todo lo que tienes es el día de hoy. Dale el mejor uso posible para que merezca ser recordado.

10. Sigue tu ikigai

Dentro de ti hay una pasión, un talento único que da sentido a tus días y te empuja a dar lo mejor de ti mismo hasta el final. Si no lo has encontrado aún, tu próxima misión será encontrarlo.

En este gráfico verás más claro cómo descubrir tu Ikigai.

Ikigai o sentido de vida

Deseo que te sientas inspirad@ para ir en busca de tu Ikigai y, si ya lo has encontrado, “no cometas el error de tomarte tus objetivos demasiado en serio” como dicen los autores de este libro. Si deseas trabajar estos principios en ti mismo, los mismos autores escribieron más tarde el método Ikigai, con ejercicios para poder practicarlos.

Afronta la meta con la curiosidad de un niño y la sonrisa de quien ya lo tiene todo.

Me despido con una frase que me acompaña desde los 16 años. Por ahí, la encontré y nunca la dejé.

la voluntad más el entusiasmo

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