Escribir para sanar y conocer tu ser interior es más útil que hablar sin que te escuchen. Te cuento cómo lo descubrí y desde cuándo acompaña mis momentos confusos o vacíos.

Que escribir sirve para sanar es algo que descubrí en mi adolescencia

Por esa época me di cuenta de lo rápido que pueden registrarse los pensamientos cuando se usa una máquina para escribir. 

Los dedos de mi padre sobre el teclado se movían tan rápido como las manos de mi madre entre las agujas de tejer. Yo los miraba embelesada. Y si bien nunca pude tejer ni tan rápido como mi madre, ni escribir tan rápido como mi padre, los emulé a los dos.

La Olivetti, así como las agujas de tejer, estaba siempre ahí, expectante…

Mi padre la dejaba bien arropada durante la noche, pero yo me levantaba, sigilosa, le quitaba el vestido y me ponía a escribir. Hasta que llegó mi siguiente cumpleaños y recibí una solo para mí, de color turquesa y con una tapa rebatible que la convertía en un maletín.

mi Olivetti

Rondaban los 16 años… Cuando no es fácil hablar, ni siquiera en voz alta para escucharse, las palabras escritas son la mejor ayuda para captar lo que hay dentro.

Lo hacía por las noches, cuando no lograba dormir. 

Siempre empezaba así:

“Querida Nadie:…”

¡Qué fórmula mágica! De ahí en más, ya mi mente no tenía registro consciente sobre las palabras que iban marcando las teclas sobre el papel. Todo fluía sin control.

Una vez que sentía que Nadie se había enterado de Todo, me iba a dormir. Así nomás, sin leer lo que había escrito.

Cuando las palabras se atragantan, empieza el dolor

Muchas personas se enferman por no atreverse a expresar sus sentimientos. No siempre es fácil, es verdad. La falta de tiempo dedicado a la comunicación con los seres más cercanos es una de las causas de que el cuerpo grite enojado. Pero también, el no detenerse para escuchar las propias emociones, sentimientos o pensamientos se transforma en causa de desequilibrio o enfermedad.

Escribir para sanar

Cuando hablar no resulta sencillo ni siquiera en voz alta con uno mismo, el escribir es un bálsamo que lo aclara todo, evitando que el cuerpo se desequilibre y enferme.

¿Crees que no sabes escribir? No te aflijas. Escribe sin temer la hoja en blanco.

Es fácil. Solo se trata de dejar que las manos se movilicen, sin que la mente las conduzca. Luego dejas el lápiz y el papel o cierras la pantalla. Ya no es necesario mucho más. Escribir para sanar puede convertirse en tu nuevo hábito beneficioso. 

No escribes para convertirte en escritor. Lo haces para expresarte. Escribes para sanar. Escribes para no enfermar. Y una vez que le hayas permitido a tu ser interior contarte sus emociones, sentimientos o pensamientos, el trabajo de sanación estará creado. 

Luego tómate un tiempo de ocio. Haz lo que te guste. Habrá llegado la calma. Podrás hablar de cosas intrascendentes con tu entorno porque te sentirás liviano y abierto. 

Ni siquiera importa que leas lo que has escrito. Lo importante es que te hayas logrado desahogar. ¡Qué palabra ¿no?!  Estabas ahogándote y no eras consciente.

Escribir es una buena terapia para descubrir qué hay en el vacío

Hacía varios días que me encontraba sumamente tranquila. Quieta. Silenciosa. ¿Vacía?

No llegaban ideas ni pensamientos. La mente no traía nada, no había temas que atender. Solo disfruté de ese presente. 🎁

Pero ayer sentí que algo había terminado. Aunque no sabía por qué me sentía así. 

Por eso, hoy me puse a escribir. Porque cuando algo concluye, otra cosa se inicia. Así fluye la vida. Una hoja se seca y surgen dos nuevas ¿no? Y necesitaba escucharme.

Claro que ya no le escribo a Nadie. Ahora, le escribo a Todos. Ya te conté que imagino un millón de amigos pasando por esta casa y revisando la biblioteca. Algunos, recorriendo el jardín. Otros, sentados en la sala, conversando.

La escritura como medio para conocer tu interior

Estoy convencida que la verdadera educación no es la que da respuestas sino la que hace preguntas. ¡Me gustó! Lo tengo que resaltar por si lo quieres guardar. Un momento…

la verdadera educación

¡Ya está! Sigamos.

Parece que una parte de mí le estuvo haciendo preguntas a otra parte, sin que la que se supone consciente, se hubiera dado cuenta. Porque hoy fueron llegando algunos pensamientos que no sabía que tenía. Entendí…

1 – Que nada puedo enseñar aunque, contando mis experiencias, es posible que ayude a otros.

2 – Que el único producto que tengo para compartir es lo que soy, y eso no tiene precio. 

3 – Que no me agradan los paquetes PREMIUM y que agradezco mucho los FREEMIUM.

4 – Que mi misión es ser útil a los demás, sin cambiar mi camino. 

5 – Que mi visión es llenar esta casa con más de un millón de amigos, de esta o de otras galaxias, que me cuenten la parte de la historia que a mí no me toca vivir.

Parece poco lo que surgió pero, como en otras ocasiones…NO SABÍA QUE SABÍA LO QUE SABÍA.

Los sabios de todos los tiempos se reconocieron ignorantes con cada nuevo descubrimiento que iban haciendo. Y con esto no estoy diciendo que sea sabia, sino declarándome ignorante de lo que sé que mañana puedo llegar a saber. 

¿Te pareció un trabalenguas?  Espera que lo aclaro un poco.

me declaro ignorante

Llegado a este punto, me inclino ante esa parte de mí que se fue a pasear por otros tiempos y espacios y volvió cargada con los regalos de la claridad de un nuevo saber.

Muchas veces escribo en espacios naturales. Y llevo mi compañera de tareas, bien protegida y muy fácil de cargar. Te sugiero que lo pruebes. Una buena vista y los sonidos de la naturaleza, ayudan a conectar con ese loco sabio que todos tenemos dentro.

Ahora vuelvo al salón de los encuentros donde ansío que me cuentes tu historia. ¿Escribes para conocerte mejor? ¿Apuntas cuando escuchas alguna frase que te moviliza? Cuando alguna idea surge descolgada ¿la registras?

Escribe, escribe, escribe…Escribir sirve para sanar.

escribir te ayuda a encontrar el sentido de la vida

No importa que sean los “borradores de tu mente”. ¡Cómo me gustaría escucharlos! 

Y si por alguna razón no te atreves a jugar con las letras, pero guardas tus pensamientos en hojas sueltas o en audio ¡déjame ayudarte a convertirlos en palabras! 

 

Comparte en las redes