Iniciar una empresa es igual a nacer. Todo está por suceder. Pero nada ocurre sin que nos pongamos en acción.

¿Lo habías pensado así?

Qué me llevó a iniciar una empresa

iniciar una empresa

Primero debo hablar acerca de lo que creo que significa emprender o, lo que es lo mismo, sobre las características que debe tener una mente emprendedora. Y, para eso, basta observar una vida cuando comienza.

No tengo dudas de que todos llegamos a la vida como emprendedores. ¿Qué es la vida sino un gran emprendimiento?

Porque… emprender es iniciar, caminar, descubrir, analizar, curiosear, probar, crear, romper, mover de lugar y ¡todo implica una acción!

Te invito a observar a un niño en sus primeros instantes de vida. ¿Qué ves? ¿Alguien estático, duro, frío? ¿O ves la vida en su máxima expresión?

La vida es…

  • movimiento
  • necesidad de nutrición
  • curiosidad
  • necesidad de empatía
  • búsqueda de reconocimiento
  • creación a través de la prueba y el error

Así venimos a la vida: llenos de energía, movimiento y curiosidad.

Luego, lo que vamos recibiendo a través de estructuras de pensamiento creadas y de emociones acumuladas, nos va robando muchos de los dones con los que venimos equipados. 

Entonces, si buscamos recuperar nuestra vena emprendedora, solo tenemos que salir al rescate de nuestros mejores talentos y habilidades naturales. Y, sobre todo, de nuestra capacidad de sorprendernos ante lo nuevo y curiosear…

sentir curiosidad

Y eso hice hace un tiempo. Me cansé de estar tranquila como agua de lago y decidí salir a buscar el rugido de las olas.

Descubriendo la insatisfacción

Primero me puse a estudiar. Sí, todos podemos estudiar, no importando la edad ni el momento. En realidad, para poder estar un poquito, sólo un poquito en concordancia con los vertiginosos cambios que estamos viviendo, todos los días deberíamos incorporar un nuevo aprendizaje.

Aunque pienso que lo primero que tenemos que hacer es limpiar de contenidos nuestra mente y disponernos a recibir lo nuevo.

Pero sin guardarlo. Solo recibirlo, analizarlo, incorporar el aprendizaje y dejarlo fuera de la mente.

A los nuevos conocimientos debemos tratarlos igual que a nuestro ordenador. Para que sea rápido en procesar, solemos guardar la información en memorias auxiliares. ¡Lo mismo con nuestra mente!

¿Recuerdas cómo llamábamos, en los comienzos, a las computadoras? Hablábamos de CPU o “Central Processing Unit” o, en español, Unidad Central de Procesamiento.

¿No debería ser eso nuestra mente? Una central de procesamiento, limpia de memorias innecesarias y siempre dispuesta a realizar un nuevo proceso de aprendizaje.

Un aprendizaje, pasa por la experiencia, no por la acumulación de datos que no usamos.

vaciar la mente

Pero yo había dedicado un año entero a vaciar mi mente de ¡todo! Empaqueté los dolores con papel y cinta de colores, los convertí en cenizas y los eché a volar.

Entonces… ¡desperté! Miré alrededor y vi que todo se movía, menos yo. Y empecé a escuchar voces. Algunas decían cosas interesantes que comencé a registrar. Primero, solo poniendo atención. Más tarde, las comencé a escribir.

El foco se encendió y el camino empezó a brillar. Mis sentimientos y pensamientos se fundieron y fue ahí cuando el universo envió la señal.

Llegó con la forma de un curso para realizar desde internet, algo que me resultó amigable ya que estaba un poco cansada de ver mi hermosa pantalla, siempre cerrada.

Estudiar desde casa se me hacía cómodo y lo compré y, durante tres meses, me concentré en el estudio de 9 profesiones para desarrollar por internet.

Si bien usaba internet desde casi sus comienzos, incluso para trabajar a distancia, hacía mucho tiempo que estaba retirada del circuito laboral. Primero porque el circuito me sacó fuera. Después porque se había instalado en mí la desidia o la comodidad.

O el paso por la cueva oscura de la que ya hablé…

depresión

Iniciar una empresa es pasar a la acción

Pero vuelvo a los pasos que seguí -quizás inconscientemente-, hasta sentir el deseo de crear este sitio.

Siento que todo empezó con un estado de disconformidad. Estaba quieta como agua de lago ¿recuerdan? y buscaba el rugir de las olas.

¿Qué lleva a un niño a empezar a caminar? ¿No es, acaso, su deseo de llegar a puntos que ve lejanos?

Iniciar una empresa es como emprender la vida. Es caminar dentro de una ruta, llevando un plano en la mano. Pero sin olvidar la capacidad para decidir si es tiempo de seguir en línea recta o tomar una bifurcación.

alcanzar la meta

Lo importante es saber siempre a dónde deseamos llegar. Cuál es la meta, propósito u objetivo inicial. Porque todo es circular. Un fin nos lleva a un nuevo comienzo.

De principios y finales se compone la vida. Los medios, las formas, los recursos, todo puede cambiar. Pero si sabemos cuál es el objetivo que deseamos alcanzar, lo demás llega en el momento adecuado.

Descubrir el foco antes de iniciar una empresa

Y aquí viene el punto interesante: ¿Cómo descubrir el foco hacia el cual dirigirnos?  ¿Cómo se llega a ver esa luz?

Una vez apunté en una agenda de trabajo: “Lo importante no es lo que sabes, sino lo que haces con lo que sabes”. Debajo decía Maslow… pero no sé si es su autor.

lo importante no es lo que sabes

Si te quedas acumulando eternamente conocimientos, sentirás que tu vida es poco útil. Y eso crea insatisfacción. ¡La vida es acción!

Una creación es algo nuevo y, convertirla en posible, lleva agregado una cuota de esfuerzo.

Los humanos somos seres sociales y en nuestra naturaleza está implícita la necesidad de sentirnos útiles y de ser reconocidos por lo que hacemos. Ambas son columnas esenciales de lo que significa ser humano.

El reconocimiento es, también, un tipo de remuneración. Lo necesitamos para verificar que lo que estamos haciendo sirve. Y estoy muy lejos de considerar al halago como una forma de reconocimiento.

El halago puede resultar muy nocivo si se lo espera o necesita, para nutrirnos de él. Pero una sonrisa, una palabra cálida, la atención y el tiempo brindado, la opinión honesta, la crítica edificante, son todas formas de reconocimiento.

La experiencia es la suma de prueba y error. Así se realizan los nuevos descubrimientos. Quedarnos quietos solo nos lleva a estancarnos y, ya sabemos lo que sucede cuando el agua se estanca.

Cómo iniciar una empresa en 9 simples pasos

Deseo volver a utilizar el ejemplo del niño y sus esfuerzos para avanzar, porque lo siento muy didáctico.

Vamos a definir los pasos que se necesitan dar para iniciar una empresa.

1 – Sentimiento de disconformidad

El niño desea alcanzar un juguete y debe moverse para llegar a él.

2 – Descubrir los propios talentos

Se siente inseguro al principio pero ve que, si se cae, se puede levantar. Además, recibe el estímulo de sus padres que lo impulsan a seguir.

3 – Reconocer los recursos

Siente fuerzas y ganas de volver a empezar.

4 – Crear un plan

Mira el juguete, calcula la distancia, se sostiene de donde puede, y sigue andando.

5 – Ejecutarlo

No se queda mirando el juguete; se mueve y va a buscarlo.

6 – Verificar los resultados

Se cae una vez, pero ve que ha avanzado algo. Entonces se levanta y sigue.

7 – Realizar los ajustes necesarios

Encontrar el equilibrio es un juego para él y lo busca sonriendo.

8 – Volverlo a implementar

Una y otra vez se cae y vuelve a levantar hasta que puede dar los pasos sin ayuda.

9 – Recoger los primeros frutos

¡El juguete está en sus manos!

la llave

Durante todo este proceso… ¡continuar estudiando!

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